Trate de mil modos conseguirte,
Aún cuando todos por monedas de alma te canjeaban
Yo humildemente mi vida te entregaba
Y solo tu melena blanca me enseñabas.
Hoy entre a la despensa del Galileo
Tal vez aquel que te invento me podría dar una mano,
“Señor, como puedo yo vivir enamorado”
“De a poco hijo, no seas apresurado, empieza mirando a tu lado”
Al despertar agitado entre lágrimas insensatas
Cuestionó porque estabas allí a mi lado,
Todavía me duele el pecho de habernos peleado.
Hermosa como pocas y amada como ninguna,
Yo te necesito, ese comerciante lo dijo,
Sé, que entre todos los candidatos tal vez no sea digno,
Pero mi alma quiere que estés conmigo.
Aquí me tienes callado en tu vereda,
Mi alma en una mano mi vida sobre la acera,
Tu boca me niega y me lastima,
Aunque tu corazón a mi lado siento que termina.
Paso a paso escribimos nuestra historia de vida
Solo te pido que cuides a tu boca divina
Porque junto a ti amada mía
Pretendo sellar el fin de mis días.
